La UFC se encuentra en el ojo de la tormenta tras una reciente asociación con la polémica plataforma Polymarket, que permite apostar sobre eventos de la vida real. Esta alianza, anunciada como una “asociación deportiva sin precedentes”, busca “transformar la audiencia pasiva en participación activa” mediante un “marcador de predicciones” en tiempo real durante las transmisiones.
La controversia se agudiza debido a que, poco antes del anuncio, el jefe de la UFC, Dana White, confirmó una investigación del FBI sobre presunto amaño de combates. Varios sitios de apuestas devolvieron fondos tras una derrota sospechosa de un peleador, y surgieron informes sobre otros luchadores contactados para perder combates. Las autoridades federales han señalado un número significativo de eventos bajo sospecha, y una amplia investigación del FBI estaría en curso para examinar apuestas anómalas y resultados manipulados. White, sin embargo, desestimó estas acusaciones como “pura basura”.
Directivos de la empresa matriz de la UFC, TKO, han minimizado las preocupaciones, indicando que están al tanto de “solo dos incidentes aislados en el lapso de tres años”, a pesar de que la organización celebra cerca de 500 peleas anualmente. Aseguran trabajar con un servicio independiente de integridad de apuestas, IC360, para monitorear la actividad y que se tomaron “acciones inmediatas en ambas instancias”. El escándalo de la UFC surge en un contexto donde otras ligas como la NBA y la MLB han enfrentado crisis similares relacionadas con apuestas ilegales, aunque se considera que las artes marciales mixtas son particularmente vulnerables a la corrupción.
Expertos señalan que la naturaleza de los combates, donde un solo participante puede decidir el resultado, las bajas remuneraciones para muchos peleadores y la falta de estructuras de protección, como sindicatos o procesos estandarizados de reporte de lesiones, aumentan este riesgo. “La posibilidad de resultados predeterminados en el deporte es una amenaza existencial”, advierte un experto en derecho deportivo, señalando que si se siembra la duda sobre la autenticidad de la competencia, deja de ser deporte para convertirse en “arte, teatro o histrionismo”.
La asociación con Polymarket, valorada en $9 mil millones y con inversores notables como Donald Trump Jr., ha sido criticada por incentivar resultados en el mundo real que podrían ser influenciados por información privilegiada. A pesar de las preocupaciones sobre la integridad y la percepción del espectáculo, la UFC defiende la utilidad de Polymarket como una “herramienta de información y participación de los fanáticos”, comparable a cómo cadenas de noticias integran cuotas de apuestas en su cobertura. Se espera que la UFC mantenga su enfoque en el entretenimiento, buscando capitalizar la popularidad del deporte.






























