Gwyneth Paltrow regresa a la actuación con “Marty Supreme”, una cinta que ya genera expectativa por su participación junto a Timothée Chalamet y por explorar aspectos de su vida personal.
Paltrow, quien se alejó de las pantallas hace siete años para enfocarse en su familia y en su exitosa empresa Goop, confesó haber tenido dudas sobre si aún recordaba cómo actuar. “Oh, carajo, ¿todavía sé cómo hacer esto?”, se preguntó el otoño pasado al regresar a un set de filmación. La actriz, ahora de 53 años, interpreta a Kay Stone, una ex actriz que se involucra sentimentalmente con el personaje de Chalamet, un prodigio del ping-pong. El director Josh Safdie, quien admiraba a Paltrow desde joven, adaptó el rodaje para que su primera escena fuera el regreso de su personaje al escenario.
La decisión de volver a la actuación surgió tras la partida de sus hijos a la universidad, un evento que la llevó a cuestionarse su propósito y su identidad. “Empecé a tener un pánico real sobre mi propósito y dónde debería orientarme”, admitió. La oportunidad de trabajar en “Marty Supreme” en Nueva York se presentó como una forma de transitar esta etapa, permitiéndole estar cerca de sus hijos. “Odiaba la idea de que el bicho de la actuación volviera. Literalmente nunca. Nunca”, había declarado en 2020, pero la experiencia en el set, especialmente durante las pruebas de maquillaje y peinado, reavivó su entusiasmo.
La película, distribuida por A24, se estrenará en cines el día de Navidad y ya ha recibido elogios en el Festival de Cine de Nueva York, situando a su elenco en medio de una intensa campaña de premios. La reaparición de Paltrow en la pantalla grande, tras roles memorables en películas como “Shakespeare in Love” (por la que ganó un Oscar) y apariciones en el universo Marvel, marca un momento significativo en su carrera, especialmente después de haber diversificado su enfoque hacia el mundo empresarial y filantrópico.
Paltrow también abordó su experiencia con los coordinadores de intimidad en el set, una figura que surgió tras el movimiento #MeToo. Si bien reconoce la importancia de estas protecciones para las nuevas generaciones de actrices, admitió sentirse inicialmente avergonzada al tener que discutir escenas íntimas, algo a lo que no estaba acostumbrada por su trayectoria en una época diferente. “Vine de un tiempo diferente, pero si estuviera empezando hoy, o si mi hija quisiera dedicarse a esto, me alegro mucho de que ahora exista este rol”, afirmó, destacando la necesidad de consentimiento y límites claros en la industria.






























