Los incendios forestales, que devastaron Los Ángeles hace casi un año, son el eje central de dos producciones que compiten por premios: “Train Dreams” de Netflix y “The Lost Bus” de Apple TV. Ambas cintas utilizan efectos visuales de gran escala para recrear la furia de la naturaleza.
En “Train Dreams”, el leñador Robert Grainier regresa a casa tras un viaje de trabajo para encontrar su hogar y la vida que conocía consumidos por el fuego. Por su parte, “The Lost Bus” narra la historia real del Camp Fire, el devastador incendio de 2018 en el condado de Butte, California, a través de los ojos del conductor de autobús escolar Kevin McKay, interpretado por Matthew McConaughey, quien guió a 22 niños a la seguridad en medio de la tragedia.
La recreación de estos incendios requirió un minucioso trabajo de efectos visuales. Para “Train Dreams”, filmada en un bosque ya afectado por el fuego, el supervisor de VFX Ilia Mokhtareizadeh empleó un complejo sistema de iluminación y máquinas de humo para crear la atmósfera necesaria. “Teníamos que hacerle justicia a la magnitud del evento”, comentó Mokhtareizadeh, destacando el desafío de filmar un fuego que pareciera una “amenaza ominosa a lo lejos” y no una fuerza cercana que impediría la supervivencia.
De manera similar, para “The Lost Bus”, la producción se trasladó a Nuevo México, buscando un paisaje “seco, caluroso, polvoriento y ventoso” que pareciera propenso a incendiarse. El equipo liderado por el supervisor de VFX Charlie Noble recurrió a efectos prácticos con propano para las llamas y a árboles y arbustos metálicos que podían quemarse repetidamente. “Reemplazamos las llamas de propano con vegetación digital en llamas para emitir humo y nubes de brasas”, explicó Noble, quien también señaló la dificultad de manejar el humo a base de agua, limitado a 20 minutos de exposición por seguridad.
Ambas películas logran que los incendios se conviertan en personajes propios. “Nunca antes había trabajado con un fuego tan significativo”, afirmó Mokhtareizadeh. John Messina, ex jefe de bomberos de Cal Fire y consultor en “The Lost Bus”, elogió la precisión de la película al replicar la experiencia real del Camp Fire, describiéndola como “caótica, sombría y devastadora”, un reflejo fiel de lo vivido por los socorristas y residentes.































