La competencia por el premio a la Mejor Película Animada de este año se destaca por su diversidad estilística, un reflejo de cómo la técnica en pantalla cobra tanta importancia como la narrativa. Tradicionalmente dominada por las grandes producciones CGI de los estudios, esta temporada muestra una interesante evolución. Películas como “Elio” de Pixar, a pesar de su calidad habitual, no alcanzaron las expectativas en taquilla, y “Zootopia 2”, la secuela de un éxito previo, también enfrenta críticas a pesar de su buen desempeño inicial.
Netflix emerge con fuerza, no solo con “In Your Dreams”, una propuesta CGI al estilo Pixar, sino especialmente con “KPop Demon Hunters”. Esta producción, que ha sorprendido a todos, lidera una ola de contendientes inspirados en el anime, marcando el paso de este medio de un nicho de fans a un fenómeno cinematográfico masivo. Títulos como “Demon Slayer: Infinity Castle” y “Chainsaw Man – The Movie: Reze Arc”, ambos de Sony/Crunchyroll, junto a “KPop Demon Hunters”, están llevando los estilos de animación japonesa y coreana al centro de la conversación en la temporada de premios.
“KPop Demon Hunters” fusiona la animación CGI de Hollywood con mitología y tramas coreanas. Por su parte, “Demon Slayer” y “Chainsaw Man” emplean enfoques híbridos 2D/3D, combinando animación de personajes tradicional con entornos generados digitalmente. Estas producciones japonesas, dirigidas a un público adulto con su violencia explícita, se alejan del enfoque familiar que solía caracterizar a los ganadores del Oscar. El director Alex Woo señala que las nuevas generaciones ven la animación sin limitaciones de género, aceptando su madurez, emotividad y violencia, una tendencia que se está adoptando lentamente en Occidente.
En Europa, la animación dibujada a mano se mantiene firme, con cineastas franceses a la vanguardia. “Arco”, el debut de Ugo Bienvenu, utiliza un estilo gráfico 2D inspirado en Studio Ghibli y el cómic franco-belga. “Little Amélie or the Character of Rain”, de Liane-Cho Han y Maïlys Vallade, ofrece una visión más impresionista, evocando la perspectiva infantil a través de composiciones dibujadas a mano. “A Magnificent Life”, de Sylvain Chomet, presenta otra faceta de la artesanía europea, con un enfoque íntimo que prescinde de la potencia del renderizado CG, aunque utiliza herramientas digitales para el dibujo y la pintura.
El éxito comercial de la animación no estadounidense ha redefinido el panorama. “Demon Slayer” y el taquillazo chino “Ne Zha 2” se posicionaron como los filmes animados más exitosos del año antes del estreno de “Zootopia 2”, demostrando cómo las culturas fan globales y los estilos regionales están transformando el concepto de superproducción animada. Si bien el CGI 3D sigue siendo el estilo predominante en los Oscar, la Academia muestra una apertura creciente a la innovación. Los recientes ganadores, como “Pinocchio” de Guillermo del Toro (stop-motion), “The Boy and the Heron” de Hayao Miyazaki (dibujo a mano) y “Flow” de Gints Zilbalodis (3D con software de código abierto), sugieren una carrera por los premios ya no definida por una única estética.































