El aclamado director Francis Ford Coppola, de 85 años, se ha visto obligado a vender su isla privada en Belice, Coral Caye, por 1.8 millones de dólares. Esta medida se produce tras la considerable pérdida financiera sufrida por su último proyecto cinematográfico, “Megalopolis”, que no cumplió con las expectativas en taquilla. La isla, un refugio personal para el cineasta, representa una de sus posesiones más preciadas.
Coral Caye, que abarca 2.5 acres y se encuentra a ocho millas de la costa continental, a unos 25 minutos en bote, ha sido arrendada por Coppola durante los últimos nueve años. La propiedad cuenta con sistemas de autosuficiencia, incluyendo tanques de agua y paneles solares, lo que la convertía en un retiro idílico. Peter McLean, de The Corcoran Group, agente inmobiliario a cargo de la venta, señaló que “el señor Coppola estaba muy triste al ver que su arrendamiento llegaba a su fin”, destacando el valor sentimental del lugar para el director.
La venta de la isla se enmarca en un contexto financiero complejo para Coppola, quien invirtió 120 millones de dólares de su propio bolsillo en la producción de “Megalopolis”. A pesar de contar con un elenco estelar que incluye a Adam Driver, Shia LaBeouf y Aubrey Plaza, la película solo recaudó 14.4 millones de dólares a nivel mundial. El propio director reconoció en marzo pasado, durante una entrevista en el podcast “Tetragrammaton”, haber quedado sin liquidez debido a estas inversiones.
Esta no es la primera vez que Coppola recurre a la venta de activos personales para afrontar sus dificultades económicas. Recientemente, el director de “Apocalypse Now” también tuvo que deshacerse de un reloj F.P. Journe, valorado en al menos un millón de dólares, para mitigar las pérdidas de “Megalopolis”. A pesar de las adversidades financieras, Coppola ha expresado públicamente que el dinero no es lo más importante, sino las amistades y las experiencias.
La venta de Coral Caye marca el fin de una era para Francis Ford Coppola en su refugio caribeño. Los detalles sobre el comprador y el destino final de la isla aún no han sido revelados, pero la operación subraya el impacto financiero de su ambicioso proyecto cinematográfico.































