Una serie de Netflix sobre un rabino y su relación con una mujer no judía ha generado controversia por supuestas imprecisiones y representaciones superficiales de la tradición judía. La serie, “Nobody Wants This”, ha sido criticada por mezclar festividades importantes y por presentar personajes que parecen caricaturas, lo que lleva a cuestionar la profundidad con la que se aborda el judaísmo.
La serie, que explora la relación entre un rabino idealista (interpretado por Adam Brody) y una mujer no judía (Kristen Bell), ha sido señalada por errores notables. Uno de los puntos de crítica más resonantes es la confusión entre Tu B’Shvat, el “Año Nuevo de los Árboles”, y Tisha B’Av, un día de luto en el calendario judío. Este error, cometido por el personaje de Seth Rogen, ha sido interpretado no solo como un desliz cómico, sino como un reflejo de una falta de interés genuino por los detalles de la fe que la serie pretende retratar.
Además de esta confusión, la representación de personajes femeninos como la madre y la cuñada del rabino ha sido descrita como sacada de “un viejo libro de chistes étnicos”, aunque se reconoce una ligera mejora en uno de ellos en la segunda temporada. La serie también ha sido criticada por presentar eventos como una fiesta de Purim que se asemeja más a Halloween y una ceremonia de “brit bat” (nombre de hija) que se centra más en el estilo de vida opulento y los nombres excéntricos de los judíos modernos que en la tradición misma.
La omisión de temas cruciales como el conflicto en Gaza, Israel o la situación de los rehenes en los diálogos de los personajes judíos, en un contexto donde estos temas son centrales en la vida real de muchas comunidades judías, ha sido otro punto de fuerte crítica. En lugar de abordar estas realidades, la serie parece centrarse en representaciones superficiales, como el uso de camisetas con lemas como “Matzah Baller”, que algunos consideran anticuadas y poco representativas.
Si bien la serie ha sido elogiada por momentos conmovedores y por intentar abordar la representación, los críticos argumentan que falla en su responsabilidad de mostrar el judaísmo tradicional de manera auténtica. La decisión de presentar a un rabino “joven, atractivo y que fuma marihuana” como defensa contra las acusaciones de estereotipos ha sido cuestionada, sugiriendo que la verdadera dimensión de una tradición no se demuestra por cuánto se parecen sus líderes a “cualquiera”, sino por la profundidad con la que se exploran sus propias particularidades. La serie parece más interesada en usar elementos del judaísmo como adornos que en realizar un trabajo profundo de exploración, a pesar de contar con consultores rabínicos.































