Kim Kardashian ha abierto su corazón sobre su pasado matrimonio con Kanye West, conocido como “Ye”, y las dificultades que han enfrentado desde su divorcio. En una reciente entrevista en el pódcast “Call Her Daddy”, la empresaria reflexionó sobre los inicios de su relación y los momentos que marcaron el fin de su unión, revelando detalles sorprendentes sobre el comportamiento del rapero durante episodios de su enfermedad mental.
Kardashian, quien se casó con West en 2014 y finalizó su divorcio en 2022, recordó cómo al principio intentó ser solidaria ante las crisis de su entonces esposo. “Cuando alguien tiene su primera crisis mental, quieres ser súper solidaria y quieres ayudar a resolverlo”, explicó. Sin embargo, la situación se volvió insostenible, “hace que sea muy difícil continuar en una relación que puede ser tóxica”, especialmente cuando hay hijos de por medio.
La empresaria también confesó que hubo momentos clave que señalaron el fin de su matrimonio, como cuando West regaló varios de sus autos de lujo sin previo aviso durante un “episodio”. “Llegaba a casa y teníamos como cinco Lamborghinis, y llegaba a casa y ya no estaban si él estaba en un episodio. Y yo pensaba: ‘¿Dónde están todos nuestros coches? ¿Mi coche nuevo?’ Y era como, oh, se los dio a todos sus amigos”, relató.
Kardashian enfatizó que su decisión de separarse se debió principalmente a que su salud mental se vio afectada, impidiéndole ser la madre presente que sus hijos necesitaban. “Tuve que salvarme a mí misma para poder ser una mejor madre para todos”, afirmó, convencida de que sus hijos comprenderán su decisión cuando sean mayores.
Actualmente, la co-paternidad con West es descrita como “no fácil”, y Kardashian maneja la crianza de sus cuatro hijos a tiempo completo. Si bien asegura que siempre facilita el contacto de los niños con su padre, ha tenido que establecer límites en ocasiones para protegerlos. “Nunca he impedido que los niños lo vean”, recalcó, desmintiendo rumores de “secuestro” y defendiendo su deseo de mantener relaciones familiares sanas, inspirada por su propia experiencia y la de su hermana Khloé.
A pesar de los altibajos y las complejidades de su divorcio, Kim Kardashian considera que su relación de más de una década y sus cuatro hijos “no son un fracaso”, sino una parte importante de su vida.































