Netflix vuelve a apostar por narrativas complejas y perturbadoras con “Wayward”, una nueva miniserie que explora el funcionamiento de un internado para adolescentes con problemas. Protagonizada por Toni Collette, la serie se adentra en los misterios de la Academia Tall Pines y sus métodos poco convencionales, dejando al espectador en una constante sensación de incertidumbre.
La serie, creada y protagonizada por Mae Martin, se aleja de las comedias románticas previas del artista para sumergirse en un tono más oscuro y enigmático. “Wayward” presenta dos tramas paralelas que pronto convergen: por un lado, seguimos a Leila y Abbie, dos adolescentes problemáticas en Toronto en 2003, cuyas acciones las llevan a considerar la Academia Tall Pines como una solución. Por otro lado, Alex y Laura se mudan a Vermont, donde Laura, exalumna de la academia, defiende sus métodos gracias a su experiencia personal con la enigmática fundadora, Evelyn Wade (Collette).
Lo que comienza como un aparente refugio idílico se transforma gradualmente en un escenario de extrañeza y métodos terapéuticos cuestionables. La serie evita categorizarse fácilmente, oscilando entre el misterio, el drama social y toques de horror o ciencia ficción. Esta ambigüedad, junto con un ritmo pausado y un diseño sonoro inquietante, crea una atmósfera de desasosiego y duda constante sobre la verdadera naturaleza de la academia y sus objetivos.
“Wayward” se presenta como una obra que desafía las expectativas, invitando a la reflexión sobre la industria del tratamiento para jóvenes en crisis. Con un final abierto que deja muchas preguntas sin respuesta, la serie se consolida como una experiencia televisiva intrigante y perturbadora, fiel al estilo de producciones que exploran la complejidad de la adolescencia y las soluciones que se ofrecen para ella.































