La presentación del primer libro de Kamala Harris, “107 Days”, en Nueva York se vio interrumpida por manifestantes que protestaban por la situación en Gaza. El evento, que promocionaba sus memorias de la campaña presidencial de 2024, fue escenario de interrupciones por parte de activistas que denunciaban un “genocidio”.
Harris se mantuvo serena ante las interrupciones. Tras la primera protesta, que fue rápidamente controlada por seguridad, la exvicepresidenta intentó calmar los ánimos y se dirigió al público. “No soy presidenta ahora mismo, no hay nada que pueda hacer”, afirmó, aunque añadió que entendía la situación en Gaza y que le “rompía el corazón”, criticando implícitamente la postura del actual presidente de Estados Unidos.
Posteriormente, un segundo y tercer manifestante irrumpieron con consignas similares. Harris respondió a estas protestas mostrando empatía y comparando la situación con la inacción ante otros líderes mundiales como Putin o Kim Jong Un. Reiteró su apoyo a los palestinos, recordando que abogó por ellos durante su mandato como vicepresidenta, aunque recalcó que la decisión final recaía en el presidente.
Harris también mencionó que, tras su discurso sobre la “hambruna en Gaza” hace cinco meses, recibió críticas dentro de la administración. Aseguró haber “hablado con mucha contundencia” sobre sus preocupaciones, invitando a los manifestantes a leer su libro para comprender su postura. A pesar de los incidentes, la exvicepresidenta recibió una ovación y un cálido recibimiento por parte de la mayoría de los asistentes, incluyendo a su esposo Doug Emhoff.































