El popular presentador Dr. Phil, cuyo nombre real es Phil McGraw, compareció el martes ante el tribunal en un juicio crucial que determinará el futuro de su empresa de medios, Merit Street, sumida en la bancarrota. El caso gira en torno a graves acusaciones de que McGraw habría malversado fondos de la compañía para lanzar un nuevo emprendimiento, lo que ha generado gran expectación.
Durante su testimonio, que se extendió por varias horas, McGraw adoptó una postura desafiante, refutando enérgicamente las acusaciones de haber engañado a su socio, Trinity Broadcasting, bajo un acuerdo de 500 millones de dólares a diez años. “Soy como el pequeño tren que sí pudo”, afirmó McGraw, comparando su esfuerzo con los meses previos a la bancarrota en que Merit Street enfrentaba una severa escasez de liquidez. Desestimó como “absurda” la teoría de que todo fue una maniobra para establecer Envoy Media, su nueva compañía.
Al ser consultado sobre la motivación para solicitar la protección bajo el Capítulo 11 de bancarrota, McGraw declaró: “Yo no tomé la decisión de declararme en bancarrota. Yo capitulé”. Su empresa, Merit Street, se encuentra en proceso de bancarrota mientras demanda a Trinity Broadcasting por incumplimiento de contrato, al mismo tiempo que el presentador lanza Envoy Media, un proyecto similar pero con contenido generado por usuarios, noticias de última hora y programación original junto a Steve Harvey.
Trinity Broadcasting, por su parte, contrademandó a Merit Street, argumentando que McGraw inició el proceso para proteger sus propios intereses, y el juicio buscará establecer la legitimidad de la declaración de bancarrota. Uno de los puntos clave de la audiencia fue la maniobra de McGraw para obtener el control mayoritario de Merit Street, asegurando inversiones de familiares y amigos con una valoración de 425 millones de dólares, lo que llevó a Trinity Broadcasting a aumentar la participación de McGraw al 70% mientras diluía la suya al 30%.
En su defensa, McGraw negó haber pagado solo 7.000 dólares por esa operación, explicando que el pago provino de su productora Peteski e incluyó otras compensaciones, como la renuncia a reclamar millones por incumplimiento y la aceptación de seguir trabajando gratis como gerente de la corporación. Calificó la transacción como una “jugada de gánsteres” para reducir a la red a un “inversor minoritario pasivo”, según la demanda de Trinity Broadcasting, aunque reiteró que la operación era beneficiosa a largo plazo.
El juicio continúa examinando los detalles del acuerdo de 500 millones de dólares y las discrepancias en la entrega de contenido y cifras de audiencia, que llevaron al deterioro de la relación entre McGraw y Trinity Broadcasting. Las declaraciones de McGraw, refutando las afirmaciones sobre la baja audiencia y defendiendo el éxito de su lanzamiento, se contraponen a los datos que muestran una audiencia limitada y la ausencia de contenido nuevo en el canal de Merit TV.































