La icónica actriz de cine italiano Claudia Cardinale, recordada por sus papeles en “8 1/2” de Federico Fellini y “El Gatopardo” de Luchino Visconti, falleció a los 87 años. La noticia fue confirmada por su agente, Laurent Savry, a la agencia AFP.
Cardinale irrumpió en la escena internacional a principios de los años 60, convirtiéndose junto a Sophia Loren y Anna Magnani en una de las estrellas italianas más destacadas de su época. Con una prolífica carrera que abarca más de 130 películas y roles teatrales, trabajó ininterrumpidamente desde su debut en la veintena hasta su fallecimiento. Ganó tres premios David di Donatello, el equivalente italiano al Óscar, y recibió un León de Oro honorífico en el Festival de Venecia en 1993.
Nacida en Túnez en 1938, Cardinale creció hablando francés y árabe, aprendiendo italiano ya de adulta. Su primer contacto con el cine fue en un cortometraje francés, seguido de su debut cinematográfico en “Goha”, que se presentó en Cannes. Sin embargo, fue en el Festival de Venecia de 1957, tras ser elegida “La italiana más bella de Túnez”, donde captó la atención de la industria cinematográfica italiana, recibiendo numerosas ofertas.
Su vida personal dio un giro inesperado a los 19 años tras sufrir una violación y quedar embarazada. Para proteger a su hijo, Patrick, y evitar el escándalo, acordó con el productor Franco Cristaldi, con quien se casaría en 1966, presentar al niño como su hermano menor. Este acuerdo la mantuvo bajo contrato con Cristaldi durante 18 años, período durante el cual realizó algunos de sus trabajos más aclamados.
La década de 1960 fue crucial, con participaciones en clásicos como “Rufufú” (1958), “Il bell’Antonio” (1960) y “Rocco y sus hermanos” (1960). En 1963, consolidó su estatus con “El Gatopardo”, “8 1/2” y “La Pantera Rosa”, esta última marcando su entrada triunfal en Hollywood. “El Gatopardo” ganó la Palma de Oro en Cannes, mientras que “8 1/2” obtuvo dos premios Óscar y fue reconocida como una de las mejores películas de la historia.
Cardinale recordó en una entrevista que trabajar simultáneamente con Visconti, quien buscaba una imagen más clásica, y Fellini, quien la transformó con un corte de pelo radical y tinte rubio, fueron los dos filmes más importantes de su vida. Su papel como la Princesa Dala en “La Pantera Rosa” le valió elogios, con David Niven comentando que era “la mayor invención de Italia después del espagueti”. Tras su incursión en Hollywood, participó en varias producciones estadounidenses, dejando una huella imborrable en el cine mundial.































