Jason Momoa, figura central de “Chief of War”, se adentra en los detalles detrás del épico final de la primera temporada de la serie, que él mismo coescribió y dirigió. Momoa considera esta culminación como el pináculo de sus tres décadas de carrera en el mundo de la acción, buscando plasmar una visión creativa ambiciosa a pesar de los desafíos logísticos y de tiempo.
El episodio final, titulado “The Black Desert”, narra cómo el rey Kamehameha finalmente acepta utilizar las “armas de boca roja”, es decir, armas de fuego adquiridas por Ka’iana en sus viajes, para enfrentarse a las fuerzas de los reyes Keōua y Kahekili. La batalla, ambientada en los terrenos volcánicos de Hawái, culmina en una victoria decisiva para Ka’iana y sus aliados, gracias a su destreza y al uso estratégico de estas armas.
Sin embargo, la complejidad de la secuencia va más allá de la sinopsis. La filmación en los campos de lava reales de Kalapana, en Hawái, se realizó en medio de la noche, una idea que inicialmente encontró resistencia pero que fue aprobada por los ejecutivos de Apple TV+ ante la insistencia de Momoa, quien además de actuar, ejerce como co-creador, co-escritor y productor ejecutivo. Esta decisión, según el co-creador Thomas Pa’a Sibbett, permitió la participación de la comunidad local, quienes interpretaron a guerreros con capas de plumas, aportando autenticidad cultural a la producción.
Momoa, con experiencia previa en dirección, planificó meticulosamente cada escena, trabajando con múltiples unidades simultáneamente para capturar la magnitud de la batalla. A pesar de que la producción se completó en solo ocho días intensos, comenzando de madrugada para aprovechar la luz diurna y extenderse hasta la tarde, el resultado ha sido elogiado por la crítica y el equipo, quienes destacan la capacidad de Momoa para gestionar la complejidad de la filmación y su visión cinematográfica. El actor Cliff Curtis comparó su habilidad para manejar múltiples unidades con la de James Cameron.
El resultado final, logrado bajo condiciones extremas y con un cronograma ajustado, ha sido calificado como uno de los finales más impactantes y visualmente logrados en la televisión reciente, consolidando la visión de Momoa como director y su profundo respeto por la cultura hawaiana.































