Otra disputa legal estalla entre agencias de relaciones públicas rivales en Hollywood. MPRM ha demandado a 42West, acusándola de orquestar una salida hostil de todo su equipo directivo senior, lo que ha generado una grave crisis en la industria.
La querella, presentada el viernes en un tribunal de California, alega que 42West incurrió en poaching de empleados, clientes e información confidencial con el “objetivo de desmantelar” a MPRM. La firma afectada se encontraba en conversaciones para una posible venta, pero estas se han detenido abruptamente después de que seis de sus principales clientes decidieran migrar a 42West, terminando sus contratos vigentes.
La semana pasada, aproximadamente la mitad del personal de MPRM anunció su salida inmediata. Entre los que se marcharon se encuentran las vicepresidentas ejecutivas Sylvia Desrochers y Caitlin McGee, quienes estaban negociando la compra de MPRM a su presidente, Mark Pogachefsky, durante el verano. La empresa había iniciado un proceso de transición de liderazgo tras el retiro de su cofundadora Rachel McCalliser en 2022.
Los planes de sucesión de Desrochers y McGee como futuras propietarias de MPRM se vieron frustrados este año cuando Pogachefsky recibió una oferta de sus ex empleados por menos del 10% del valor de la compañía, según detalla la demanda. Pogachefsky pospuso su retiro para evaluar otras propuestas.
La demanda acusa a los ex empleados de MPRM de sustraer secretos comerciales e información confidencial, incluyendo planes de marketing, listas de clientes con información de contacto clave y perfiles de clientes con sus necesidades y preferencias específicas. “Era evidente que su salida de MPRM fue hostil, se había estado gestando durante bastante tiempo y causaría estragos en MPRM y sus clientes existentes al privarla de personal clave”, señala Devin McRae, abogado de la compañía, en la denuncia.
Esta batalla legal se produce en un contexto donde otras firmas de renombre, como R&CPMK, han presentado demandas similares contra competidores emergentes por presuntas prácticas de poaching y desmantelamiento de negocios, evidenciando una creciente tensión competitiva en el sector publicitario de Hollywood.































