El director Quentin Tarantino logró recrear el Hollywood de 1969 para su película “Once Upon a Time in Hollywood” gracias a una compleja negociación y una estrategia inusual para conseguir el cierre de ocho cuadras de la famosa avenida.
La producción, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, requería una autenticidad visual que solo podía lograrse filmando en el corazón de Los Ángeles. Sin embargo, la solicitud de cerrar un tramo tan extenso de Hollywood Boulevard enfrentó una fuerte resistencia inicial por parte de las autoridades locales y generó preocupación en el equipo de producción debido a los costos asociados. “Ocho cuadras, ¿imposible!”, fue la respuesta inicial, según recuerda la diseñadora de producción Barbara Ling.
Para superar este obstáculo, el jefe de locaciones, Rick Schuler, ideó un plan: invitar a Tarantino a una reunión del consejo vecinal para que expusiera personalmente su visión. Tarantino, quien creció en Hollywood y poseía un cine en la zona, se presentó como una sorpresa ante los miembros del consejo. Tras casi una hora de espera en un pequeño cuarto, el director cautivó a todos con un discurso apasionado sobre su amor por Hollywood y la necesidad de su apoyo para el proyecto.
La intervención de Tarantino fue decisiva. El consejo aprobó por unanimidad el cierre de las calles, permitiendo a Ling y su equipo transformar la avenida para reflejar la época. A pesar de los desafíos presupuestarios y la necesidad de negociar con propietarios de negocios, la determinación de Tarantino por la autenticidad prevaleció, aunque hubo momentos en que se consideró reducir el número de cuadras cerradas.
Finalmente, la colaboración y la persuasión de Tarantino permitieron que la película transportara a los espectadores al verano de 1969, demostrando cómo la visión de un director y su conexión personal con el lugar pueden influir significativamente en el resultado de una producción cinematográfica.































