El cine vasco brilla con luz propia en el Festival de Cine de San Sebastián, que se celebra del 19 al 27 de septiembre. Por primera vez en mucho tiempo, toda la industria audiovisual del País Vasco, incluyendo productores, Euskal Telebista (ETB), el gobierno autonómico y los propios festivales, están uniendo fuerzas. “Nuestra presencia está en todas partes”, afirma Mar Izquierdo, coordinadora de Zineuskadi, entidad que impulsa la producción cinematográfica vasca.
Este año, el festival cuenta con un total de 37 producciones vascas, de las cuales tres compiten por el prestigioso Premio Irizar al Cine Vasco. La fuerte presencia de películas vascas se debe en gran medida a las políticas de apoyo y a los atractivos incentivos fiscales que ofrecen, como una deducción del 60% en las producciones, que aumenta al 70% si se filma en euskera. Estas medidas han atraído a estrellas de Hollywood como Catherine Zeta-Jones y al director Nanni Moretti, quienes han aprovechado los beneficios para rodar en la región.
Zineuskadi, a través de su iniciativa Film Basque Country, busca consolidar a esta región como un centro de producción audiovisual de referencia. “No queremos que los productores vengan solo por el incentivo fiscal”, explica Izquierdo. “Buscamos que se queden, que colaboren con productores y talentos locales, y que creen aquí sus próximos proyectos”. Esta estrategia ha permitido que la industria vasca pueda ofrecer servicios completos de postproducción y sonido, algo impensable hace dos décadas.
Un claro ejemplo del éxito de esta política es “Maspalomas”, dirigida por los cineastas vascos Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi. La película, que compite en el festival, aborda temas sociales como la discriminación a través de la historia de un hombre gay de avanzada edad. “Si no cuentas tus historias, alguien las contará por ti”, comenta Arregi, destacando la importancia de que sean los propios creadores vascos quienes narren su realidad.
La consolidación del cine vasco como un género propio es el objetivo a largo plazo. Con un ecosistema de producción robusto, un idioma y una cultura distintivos, el País Vasco se posiciona como un actor relevante en la escena cinematográfica internacional, demostrando que su voz y sus historias tienen un gran valor global.































