Leonardo DiCaprio encabeza “One Battle After Another”, la nueva y audaz apuesta de Paul Thomas Anderson que aborda la realidad actual de Estados Unidos. El director, conocido por sus incursiones en la historia estadounidense, se enfoca ahora en una época reconocible de “fanatismo creciente” y la resistencia a él.
La película, inspirada libremente en la novela “Vineland” de Thomas Pynchon, explora el vaivén del radicalismo en América. Anderson traslada la narrativa a la era contemporánea, presentando un “underground” que lucha contra el avance fascista. DiCaprio interpreta a Bob Ferguson, un experto en explosivos vinculado a un grupo revolucionario. Su pareja es Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor), líder fogosa que aboga por derechos reproductivos y liberación negra, atrayendo incluso la atención de su enemigo, el Coronel Steven Lockjaw (Sean Penn).
La cinta critica abiertamente las motivaciones racistas del gobierno y sus representantes, personificados en Lockjaw. Anderson no teme señalar el “brutal afán de superioridad” que enmascara la inseguridad, conectando al villano con figuras reales de la actualidad. La película se describe como una “épica americana furiosa” y una audaz pieza de cine político.
Tras un salto temporal de 15 años, la trama sigue a Bob y su hija adolescente, Willa (Chase Infiniti), quienes viven escondidos. Bob, ahora alejado de la causa y sumido en el letargo, es sacudido por el resurgimiento de Lockjaw. Anderson demuestra una habilidad para la acción y el suspense, convirtiendo la película en un thriller con profundas reflexiones sobre el colapso y posible rescate del país.
Aunque la película incluye momentos de comedia que algunos críticos consideran excesivos, como las escenas de DiCaprio en bata, la trama general se sostiene por su fuerza temática. La participación de Benicio del Toro como un hombre de negocios que ayuda a inmigrantes añade un toque emotivo, destacando la “ingeniosa y ordenada red de personas anónimas” que realizan actos clandestinos.































