Un juez de Los Ángeles rechazó el martes la solicitud de un nuevo juicio para los hermanos Menéndez, quienes buscan la libertad tras más de 30 años en prisión por el asesinato de sus padres. Esta decisión se produce semanas después de que la junta de libertad condicional negara su petición de salir de la cárcel.
Erik y Lyle Menéndez fueron condenados por el doble homicidio de sus padres, José y Kitty Menéndez, ocurrido en su mansión de Beverly Hills en 1989. Los hermanos admitieron haber disparado contra sus progenitores. En su momento, argumentaron defensa propia imperfecta, alegando que actuaron bajo la creencia de que sus vidas corrían peligro inminente.
El juez William C. Ryan desestimó la petición de habeas corpus presentada por la defensa de los hermanos, argumentando que la nueva evidencia presentada no es lo suficientemente convincente como para anular la gravedad de los crímenes. La defensa había presentado una carta de Erik Menéndez y el testimonio de Roy Rosselló, exintegrante de Menudo, quien afirmó haber sido agredido sexualmente por José Menéndez en su adolescencia.
Según el juez, estas pruebas, aunque corroboran abusos, no desvirtúan la premeditación y la planificación del crimen, ni la circunstancia de “acecho con alevosía”. La evidencia tampoco respaldaría la instrucción de defensa propia imperfecta, según determinó el magistrado, quien calificó el caso como uno de los juicios más sensacionalistas de los años 90.
Tras el rechazo, los hermanos Menéndez ahora depositan sus esperanzas en una posible clemencia por parte del gobernador de California, Gavin Newsom, quien ordenó una evaluación de riesgo sobre ambos. El periodista Robert Rand, quien ha seguido el caso de cerca, se mostró decepcionado pero confía en que la junta de libertad condicional los libere en dos años.































