El aclamado actor Brian Cox debuta como director con “Glenrothan”, película ambientada en su natal Escocia que, a pesar de no contar con una trama original, destaca por sus actuaciones. La cinta, que también protagoniza Cox, se presentó en el Festival Internacional de Cine de Toronto y aborda un drama familiar con tintes predecibles pero resueltos con maestría por el elenco.
“Glenrothan” narra la historia de dos hermanos distanciados, interpretados por Brian Cox y Alan Cumming. Cumming, conocido por su trabajo en “The Good Wife”, sorprende con una interpretación conmovedora como Donal, quien regresa a Escocia desde Chicago tras un incendio en su club de música, buscando reconectar con su familia. Lo acompañan su hija (Alexandra Shipp) y nieta (Alexandra Wilkie). El filme, de 1 hora y 37 minutos, explora las tensiones familiares y las oportunidades de reconciliación, con giros inesperados relacionados con botellas de whisky y el futuro de negocios familiares.
Brian Cox, recordado por su papel como Logan Roy en “Succession”, demuestra generosidad como director hacia sus compañeros de reparto. La elección de Alan Cumming para el papel protagónico es acertada, permitiéndole romper con su imagen habitual. Alexandra Shipp también brilla como la hija que toma las riendas, y la veterana Shirley Henderson aporta solidez en un rol secundario.
Si bien la película a veces se siente un poco alargada y cae en sentimentalismos, exacerbados por una banda sonora enfática, la excelente cinematografía de Jaime Ackroyd y el amor de Cox por el paisaje escocés logran redimir las debilidades. La belleza de los escenarios escoceses complementa la evolución del personaje de Donal. “Glenrothan” es una obra disfrutable que, a pesar de sus tropiezos, deja una grata impresión. Brian Cox ha expresado su interés en volver a dirigir, una prospectiva que genera expectación.































