El cineasta y manager Steven Paul se ha convertido en un inesperado interlocutor entre Hollywood y la Casa Blanca tras el nombramiento de su cliente, el actor Jon Voight, como “embajador especial” para la industria del entretenimiento.
Paul, conocido también por su trabajo en “Baby Geniuses” y por adquirir una participación mayoritaria en Atlas Comics, la antecesora de Marvel, ha ampliado su enfoque desde Santa Mónica hasta Washington D.C. junto a Voight. A diferencia de otros colegas designados como Sylvester Stallone y Mel Gibson, quienes se han mantenido más discretos, Voight y Paul han adoptado con entusiasmo el mandato presidencial de revitalizar Hollywood. Se han centrado en frenar la fuga de producciones hacia otros países, motivada por incentivos fiscales más atractivos, un problema que Paul considera cada vez más grave.
El equipo de Paul, Voight y Scott Karol, presidente de SP Media Group, ha presentado un conjunto de propuestas al presidente Trump, incluyendo subsidios para infraestructuras y modificaciones fiscales. Una de sus sugerencias iniciales, la imposición de aranceles a producciones extranjeras, generó un breve revuelo en redes sociales antes de ser matizada por la Casa Blanca.
Actualmente, la industria del cine y la televisión en Estados Unidos busca un incentivo fiscal federal, una idea que ha cobrado impulso bajo la política “America First”. Aunque el esfuerzo por incluirlo en una legislación anterior fracasó, se mantienen conversaciones bipartidistas, con la participación de legisladores demócratas como Adam Schiff y Laura Friedman, y se espera que se anuncien más detalles en el momento oportuno.
Paul y Karol defienden la importancia de la industria para la creación de empleos calificados y bien remunerados en todo el país. Sus planes incluyen también la revisión de los contratos laborales para proyectos de bajo presupuesto y la ampliación de los incentivos fiscales en California, buscando revertir la tendencia de producciones filmadas en el extranjero.































