El actor Scott Glenn deslumbra en “Eugene the Marine”, un filme de terror de la vieja escuela presentado en el Festival Internacional de Cine de Oldenburg. La película, dirigida y coescrita por Hank Bedford, destaca por su audaz originalidad y la conmovedora actuación de Glenn, quien a sus 86 años regresa a un protagónico memorable.
La cinta sigue a Eugene, un exmarine que vive solo con las cenizas de su esposa. Su conflictivo hijo, Andrew, junto a un agente inmobiliario, intentan convencerlo de vender la casa y mudarse a un centro de vida asistida. Sin embargo, el orgulloso Eugene se resiste, incluso cuando comienza a escuchar ruidos misteriosos provenientes de las paredes de su hogar. A pesar de que la película no siempre resulta coherente, su estilo ecléctico, que rinde homenaje a directores como Dario Argento y Tony Scott, la convierte en una propuesta digna de atención.
Eugene lleva una vida metódica, siguiendo un estricto horario diario. Su rutina incluye ejercicio, jardinería y pasatiempos como el sudoku. También dedica tiempo a su nieta Becca, a quien complace en todo, incluso aprendiendo a usar una computadora para hacer videollamadas y explorar redes sociales.
Pronto, Eugene comienza a abrirse al mundo, haciendo nuevos amigos, incluyendo una amable vendedora de computadoras y una barista. A través de las redes sociales, se reencuentra con una antigua amiga, Frances, con quien inicia un romance. Sin embargo, momentos de terror surrealista irrumpen en la trama, culminando en brutales asesinatos de personas cercanas a Eugene, incluyendo invitados a una fiesta que él mismo organiza.
Bedford utiliza recursos cinematográficos vintage como pantallas divididas y transiciones clásicas, creando una atmósfera nostálgica de cine de terror. A pesar de estos elementos, “Eugene the Marine” funciona mejor como un estudio de personaje que como un filme de género, gracias en gran parte a la excepcional actuación de Scott Glenn. El actor demuestra una notable vitalidad física y una profunda humanidad, haciendo suyo el personaje con dignidad y humor sutil.
“Soy un dinosaurio”, comenta Eugene sobre su desconocimiento tecnológico. Sin embargo, esta descripción no aplica a Scott Glenn, quien con su trabajo en “Eugene the Marine” reafirma su vigencia y talento en la industria cinematográfica.































