El comediante Nate Bargatze, conocido por su humor cercano y familiar, se ha convertido en una de las figuras más exitosas del stand-up a nivel mundial. A pesar de llenar estadios y ser el anfitrión de la próxima entrega de los premios Emmy, Bargatze lucha por mantener su conexión con el público y evitar ser percibido como alguien ajeno a la realidad.
Bargatze, de 46 años, reconoce que el éxito vertiginoso de su carrera le ha planteado un desafío personal: cómo seguir siendo un “hombre común” mientras construye un imperio en el entretenimiento. “Me da vergüenza”, confiesa sobre los lujos que su éxito le permite, como su Porsche anaranjado, y teme que la gente piense que se cree superior. Estas inquietudes lo han llevado a terapia, algo que también le resulta difícil de admitir, dado que proviene de un entorno humilde en Tennessee donde hablar de salud mental no era común.
Con una ambición que siempre tuvo pero que recién ahora expresa abiertamente, Bargatze aspira a crear “el próximo Disney”, un conglomerado de contenido familiar llamado Nateland. Este proyecto incluirá programas de televisión, películas, podcasts y hasta un parque de atracciones, buscando ofrecer entretenimiento para todos los públicos. El comediante, cuyo acto familiar generó más de 80 millones de dólares el año pasado, demostrando que hay mercado para el contenido masivo, incluso en la era de la especialización.
Recientemente, Bargatze causó revuelo con unas declaraciones sobre Disney que luego lamentó, reconociendo que eran comentarios hechos desde la ignorancia. Estas palabras le valieron un contacto directo con el CEO de Disney, Bob Iger, y le demostraron el peso de sus declaraciones. Ahora, busca aprender de sus ídolos y mentores, como Adam Sandler y Jerry Seinfeld, y está enfocado en hacer crecer su empresa, Nateland, con la asesoría de su nuevo CEO, Felix Verdigets.































