El presidente Trump firmó una orden ejecutiva que podría impactar significativamente la industria de la televisión y la publicidad farmacéutica.
La medida, titulada “Abordar la publicidad engañosa de medicamentos recetados directamente al consumidor”, ha sido interpretada por ejecutivos de medios y compradores de publicidad como el inicio de una campaña contra la publicidad farmacéutica televisiva liderada por el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr. Esta orden podría afectar a grandes empresas de medios y entretenimiento, quienes ven el riesgo de una reducción considerable en los ingresos publicitarios del sector farmacéutico.
Kennedy calificó la orden como “un cambio histórico en la forma en que se realiza la publicidad farmacéutica en televisión”. La normativa busca mayor transparencia y rendición de cuentas por parte de las compañías farmacéuticas, exigiendo que la publicidad incluya información más completa sobre los riesgos asociados al uso de los medicamentos recetados, tal como lo establece el marco regulatorio actual. Esto contrasta con la regulación de 1997, que permitía a las farmacéuticas solo ofrecer un resumen de los efectos secundarios en sus anuncios televisivos, remitiendo a los consumidores a sus sitios web para obtener detalles completos.
La industria farmacéutica invierte anualmente más de 5 mil millones de dólares en publicidad televisiva lineal a nivel nacional, además de miles de millones en anuncios digitales y de streaming. La potencial obligación de incluir listas exhaustivas de efectos secundarios podría resultar en anuncios de hasta cuatro minutos de duración, algo poco viable en el formato televisivo actual, que se basa en comerciales de 15, 30 y 60 segundos. Kennedy ya había anunciado su intención de endurecer las regulaciones sobre estos anuncios desde su campaña presidencial.
La industria de medios ha estado anticipando esta medida, ya que revertir la regla de 1997 era el camino más probable para Kennedy. Se espera que algunos fabricantes de medicamentos reduzcan su gasto publicitario, mientras que otros podrían cesar por completo. Sectores como la programación de noticias televisivas, con una audiencia de mayor edad, podrían verse particularmente afectados, con estimaciones que sugieren un impacto potencial de cientos de millones de dólares en los ingresos de grandes corporaciones mediáticas.































