La saga de terror “El Conjuro” llega a su fin con “El Conjuro: Últimos Ritos”, pero la veracidad de los casos investigados por los demonólogos Ed y Lorraine Warren, pilares de la franquicia, vuelve a ser cuestionada. Un artículo de 2008 del Wilkes-Barre Times Leader ya había puesto en duda la credibilidad de la pareja, basándose en el polémico caso de la familia Smurl en Pensilvania, un relato que ahora cobra protagonismo en la última entrega cinematográfica.
La familia Smurl vivió una presunta posesión demoníaca en su hogar de West Pittston, Pensilvania, a mediados de los 80. Los Warren, ya reconocidos en el mundo de lo paranormal, declararon que la casa estaba habitada por cuatro espíritus y un demonio. Sin embargo, el diario local, así como expertos en la materia, han sugerido que los fenómenos podrían explicarse por problemas de salud mental del padre, Jack Smurl, quien se sometió a una cirugía cerebral en 1983 y presentaba episodios de pérdida de memoria. El profesor de filosofía Paul Kurtz, del Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal, llegó a calificar el caso como “un engaño, una farsa, un cuento de fantasmas”.
Las películas de “El Conjuro” se han caracterizado por recrear con fidelidad las épocas y los hechos en que se basan, así como por las sólidas actuaciones de Patrick Wilson y Vera Farmiga como los Warren. No obstante, la versión que llega a la pantalla, y que ha generado miles de millones en taquilla, es la contada por los propios demonólogos, a pesar de que, como en el caso Smurl, sus testimonios fueron desestimados por colegas y expertos en su momento. La franquicia, que ha recaudado más de 2.4 mil millones de dólares a nivel mundial, a menudo omite el escepticismo y las explicaciones alternativas que rodearon los casos originales.
Si bien “El Conjuro: Últimos Ritos” busca cerrar la saga con el caso Smurl como eje central, incorporando elementos como un espejo demoníaco que no formaron parte del relato original, deja abierta la discusión sobre la línea entre el terror cinematográfico y la realidad de los fenómenos paranormales. La película, dirigida por Michael Chaves, promete ser un cierre impactante para una de las franquicias de terror más exitosas de la historia del cine.































