El actor británico Ben Hardy, conocido por su paso por la popular serie “EastEnders” y su papel en “X-Men: Apocalypse”, incursiona por primera vez en el género de terror con su participación en “The Conjuring: Last Rites”. La película, que forma parte del universo de “El Conjuro”, marca un nuevo hito en la carrera del intérprete, quien se muestra entusiasmado por este desafío.
Hardy, de 34 años, ha construido una filmografía diversa desde que dejó la serie británica. Tras su debut en Hollywood con “X-Men: Apocalypse”, donde compartió pantalla con grandes estrellas como Jennifer Lawrence y Michael Fassbender, ha participado en producciones de distintos géneros. Desde el cine independiente con “Unicorns” hasta la exitosa comedia romántica de Netflix “Love at First Sight”, el actor ha demostrado su versatilidad. Un punto álgido en su carrera fue su interpretación de Roger Taylor, baterista de Queen, en la aclamada “Bohemian Rhapsody”, película ganadora de cuatro premios Óscar.
Ahora, Hardy se une a la saga de terror “The Conjuring”, protagonizando la entrega final junto a Patrick Wilson y Vera Farmiga, quienes retoman sus roles como los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren. En “The Conjuring: Last Rites”, dirigida por Michael Chaves, Hardy da vida a Tony, el novio de Judy Warren (Mia Tomlinson), quien oculta su conexión con lo sobrenatural a sus padres.
El actor describe a su personaje como “un soplo de aire fresco” para los seguidores de la franquicia, esperando que aporte momentos de alivio entre los sustos. “Me gusta pensar en él como el golden retriever de la película”, comentó Hardy en una entrevista, añadiendo que Tony es un punto de entrada ideal para quienes no están familiarizados con el universo de “El Conjuro”, ya que él tampoco ha visto las películas anteriores.
En retrospectiva, Hardy reflexiona sobre su paso por “EastEnders”, calificándolo como una experiencia valiosa para aprender las bases de la actuación para pantalla, como el manejo de los tiempos y la conciencia del espacio de la cámara. Su salto a Hollywood fue rápido, pasando de las audiciones para “X-Men” a filmar la película en cuestión de semanas tras dejar la serie, un proceso que describió como surrealista y emocionante, a pesar de los nervios iniciales de trabajar con figuras de renombre.































