La aclamada actriz Saoirse Ronan protagoniza “Bad Apples”, una comedia negra que explora las desesperadas medidas de una maestra agotada para lidiar con un estudiante problemático en una escuela pública británica. La película, dirigida por Jonatan Etzler y escrita por Jess O’Kane, adapta una novela sueca y se presenta como un ingenioso rompecabezas ético sobre el equilibrio entre las necesidades individuales y comunitarias.
El filme se sitúa en la escuela primaria Ashton Brook, donde María (Ronan), una maestra con un acento irlandés que ya la marca como forastera, enseña a niños de diez años. Uno de sus alumnos, Danny (Eddie Waller, en su debut actoral), causa estragos constantemente, llegando incluso a fracturarle el brazo a una compañera. A pesar de las advertencias de María a la directora, Sylvia (Rakie Ayola), la falta de presupuesto y la inacción de la escuela impiden abordar adecuadamente el comportamiento de Danny.
La situación escala cuando María intenta informar al padre de Danny, Josh (Robert Emms), un conductor de reparto ausente, sobre la suspensión de su hijo. Tras un incidente en el que Danny es retenido por María y pierde el conocimiento, ella, presa del pánico, decide secuestrarlo y mantenerlo cautivo en su sótano. Este giro argumental transforma la película de una sátira social a un oscuro thriller psicológico.
“Bad Apples” se adentra en territorios morales complejos, presentando una narrativa que, si bien se aleja del realismo pedagógico, plantea interrogantes sobre las consecuencias de las acciones extremas y la búsqueda de soluciones no convencionales en entornos educativos desfavorecidos. La película culmina con un desenlace sombrío que invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y la justicia.































