La banda británica Oasis regresó a los escenarios de Estados Unidos después de 15 años, ofreciendo dos conciertos multitudinarios en el Rose Bowl de Pasadena, California. El esperado reencuentro de los hermanos Gallagher, Noel y Liam, congregó a miles de fanáticos que corearon sus éxitos, marcando un hito en la historia de la banda y de la música rock.
El evento, que forma parte de la gira Oasis Live ’25, se llevó a cabo bajo un cálido cielo californiano, ante un estadio completamente vendido. La energía del público, vestido con la indumentaria característica de la banda, reflejó la conexión perdurable con la música de Oasis. Antes de que los hermanos Gallagher subieran al escenario, las bandas teloneras Cast y Cage the Elephant encendieron al público con sus actuaciones, preparando el terreno para la esperada presentación principal. Cast, con una trayectoria ligada a Oasis desde hace tres décadas, ofreció un set enérgico con temas como “Sandstorm” y “Alright”. Por su parte, Cage the Elephant deslumbró con un repertorio cargado de potencia, que incluyó “Broken Boy” y “Cigarette Daydreams”.
La expectación creció con la proyección de comerciales y material audiovisual que repasaba la trayectoria de Oasis, acompañado por icónicos temas como “Rock ‘n’ Roll Star” y “Live Forever”. Al aparecer en escena, Liam Gallagher demostró que el tiempo no ha pasado por su voz, interpretando clásicos como “Hello” y “Acquiesce” con la misma potencia de antaño. Noel, tras unos momentos iniciales, tomó el control del escenario, sumando a la atmósfera la presencia de un recorte de cartón del entrenador del Manchester City, Pep Guardiola. El repertorio se centró en los primeros y más aclamados álbumes de la banda, incluyendo temas como “Morning Glory”, “Supersonic” y “Cigarettes and Alcohol”, además de joyas como “The Masterplan” y el emotivo cierre con “Don’t Look Back in Anger” y “Wonderwall”.
El concierto culminó con “Champagne Supernova”, un himno que resonó entre fuegos artificiales y lágrimas de emoción. La presentación de Oasis en Pasadena no solo reafirmó su legado musical, sino que también demostró cómo su música trasciende generaciones, conectando a los seguidores de siempre con una nueva audiencia que ha adoptado sus canciones como propias, dejando la vara muy alta para futuras presentaciones.































