El productor de cine independiente Daniel Bekerman, fundador de Scythia Films, compartió su experiencia al recibir cartas de cese y desistimiento por parte de los abogados de Donald Trump. El objetivo era impedir el estreno en Estados Unidos de “The Apprentice”, película que narra los orígenes del expresidente estadounidense. Bekerman calificó las acciones legales como “puramente para fines de entretenimiento”, sugiriendo una falta de seriedad en las mismas.
Scythia Films, con sedes en Toronto, Vancouver, Winnipeg y Los Ángeles, es uno de los estudios independientes más grandes de Canadá. La compañía se dedica al desarrollo de largometrajes originales y también ofrece servicios de producción, apoyando a estudios estadounidenses que filman en Canadá y les permiten conservar la propiedad intelectual. Además de “The Apprentice”, protagonizada por Sebastian Stan y Jeremy Strong, Bekerman ha producido otros títulos notables como “Love and Light” (título provisional) de Guy Nattiv, “Falling”, debut directorial de Viggo Mortensen, y “Endless Cookie”, estrenada en Sundance.
En una entrevista, Bekerman destacó la creciente curiosidad e interés en los sistemas de coproducción internacional y el modelo canadiense, especialmente ante la tendencia de las grandes compañías de entretenimiento a volverse más conservadoras y homogéneas en sus narrativas. Señaló que hay una oportunidad para contar historias más audaces y honestas, alejándose de la producción “sazonada por comité” que caracteriza a muchas producciones institucionales.
Bekerman enfatizó que la presión ejercida sobre “The Apprentice” no fue un hecho aislado, mencionando una nueva ola de presiones similares y la necesidad de dar voz a cineastas históricamente marginados. La industria, según él, debe seguir fomentando la diversidad de narradores y relatos para evitar la repetición y el empobrecimiento de las historias contadas.































