El Festival Internacional de Cine de Rhode Island (RIIFF) celebró su 29ª edición, reuniendo a 1,500 asistentes y figuras clave de la industria cinematográfica y política para promover el estado como un destino atractivo para producciones de cine y televisión. El evento, que se desarrolló del 5 al 10 de agosto, buscó capitalizar el creciente interés de Hollywood en locaciones fuera de California, en un contexto de circuitos de festivales en transformación.
El gobernador Dan McKee destacó las “vistas panorámicas, arquitectura histórica y fuerza laboral talentosa” de Rhode Island, mientras que el alcalde de Providence, Brett Smiley, afirmó que “como capital creativa, las artes son aquello que nos importa, en lo que invertimos”. Estos esfuerzos se vieron respaldados por una serie de producciones importantes filmadas en la región durante el verano, incluyendo “Remain” con Jake Gyllenhaal y dirigida por M. Night Shyamalan, la proyección final de la tercera temporada de “The Gilded Age” y el anuncio de un nuevo proyecto de J.J. Abrams, “Ghostwriter”.
El RIIFF, que califica para los premios Oscar y BAFTA, ofreció una programación diversa que incluyó desde el clásico de Georges Méliès “Viaje a la Luna” con acompañamiento musical en vivo, hasta estrenos mundiales como “Roaring Games” y cortometrajes aclamados como “Highway to the Moon” y “How I Learned to Die”. El director ejecutivo del festival, Shawn Quirk, enfatizó su rol como “festival de descubrimiento”, enfocado en “nuevas voces que no han sido vistas o celebradas en otros lugares”, y señaló que la industria está en un “cruce interesante” donde el futuro reside en las “voces independientes”.
Además de las proyecciones, el festival organizó paneles y talleres sobre actuación, guionismo, financiamiento y desarrollo de carrera, buscando desmitificar aspectos de la industria. Ericka Atwell-Cardona, directora de participación comunitaria del RIIFF, utilizó su experiencia en Hollywood para facilitar diálogos prácticos, conectando a profesionales y aspirantes. “He concertado reuniones ya”, comentó BJ Maier, jefe de postproducción de Sony, resaltando el valor de las conexiones generadas en el evento para el futuro de los cineastas independientes.
El festival también sirvió como plataforma para talentos emergentes. Manya Glassman, directora de “How I Learned to Die”, agradeció el apoyo continuo del festival desde su adolescencia, lo que le ha permitido colaborar con creativos conocidos hace una década. Para el equipo de “My Kind of People”, filmada en Rhode Island, la proyección en RIIFF fue crucial, reafirmando el valor de “volver a casa” para filmar. Sam Hayes, director de “Pools”, valoró la diversidad de premios y la oportunidad de probar su película en un mercado distinto antes de su lanzamiento oficial, generando expectación en la audiencia.































