En medio de la tragedia, cineastas palestinos logran abrirse paso en la industria.
El reciente éxito de “No Other Land” en los Oscar como mejor documental, a pesar de su reconocimiento global, enfrentó dificultades para encontrar distribución en Estados Unidos. Los cineastas optaron por un lanzamiento independiente, superando presiones políticas como la condena del alcalde de Miami Beach, quien calificó la película de “propaganda” e intentó retirar fondos a una sala que la exhibió. A pesar de este contexto, el filme tuvo una acogida exitosa, agotando entradas y recaudando aproximadamente 2.5 millones de dólares.
Menos de un año después, el panorama para el cine palestino ha cambiado drásticamente. Películas que abordan Gaza y la experiencia palestina gozan ahora de alta demanda en festivales y mercados, con compradores activamente interesados en derechos para Norteamérica. “Palestine 36”, el drama histórico de Annemarie Jacir, se estrenará en Toronto con derechos ya asegurados para EE. UU. por Watermelon Pictures, que también adquirió los derechos de “All That’s Left of You” de Cherien Dabis y “The Voice of Hind Rajab” de Kaouther Ben Hania, esta última aclamada en Venecia y con ventas confirmadas en Europa.
Según Hamza Ali, cofundador de Watermelon Pictures, estas tres películas representan hitos en la representación de Palestina en el cine. “Palestine 36”, “All That’s Left of You” y “The Voice of Hind Rajab” son probablemente las tres películas más importantes que han abordado el tema de Palestina, y todas llegan al mismo tiempo”, afirmó. Agentes de ventas señalan que el respaldo del mercado, tanto comercial como político, ha sido inmediato, destacando la fuerte respuesta de los distribuidores, quienes no solo ven potencial comercial sino que se involucran emocionalmente con el mensaje político.
Los fundadores de Watermelon Pictures, Hamza y Badie Ali, de ascendencia palestina, ven su misión inseparable de la representación de su comunidad, a menudo tergiversada en el cine. “Obviamente, ha habido una tergiversación en el cine de nuestra comunidad, ya sean musulmanes o árabes, durante mucho tiempo”, señaló Badie Ali, enfatizando que las recientes atrocidades en Gaza los impulsaron a actuar. Las redes sociales han sido cruciales en este cambio de percepción, al exponer imágenes que antes no estaban disponibles y catalizar la conversación sobre los temas palestinos, abriendo camino para que el cine profundice la empatía y arroje luz sobre estas luchas.
Sin embargo, las barreras para distribuir historias palestinas en EE. UU. aún son considerables. “No hay muchos distribuidores dispuestos a arriesgarse con estas películas, porque son políticas y toman una postura”, comenta Hamza Ali. A pesar de la resistencia y las amenazas a cines o la censura publicitaria, la industria ha mostrado un cambio gradual. Esta transformación se extiende más allá de Norteamérica, como lo demuestra la adquisición de “Put Your Soul on Your Hand and Walk” de Sepideh Farsi en Cannes. Si bien no todos los proyectos han encontrado el mismo éxito, como el thriller “Once Upon a Time in Gaza”, la demanda parece estar impulsada tanto por el mérito artístico como por el contexto político, con las películas llenando un vacío informativo y permitiendo a la audiencia sentir que contribuyen de alguna manera.































