El aclamado director Steven Soderbergh regresa a sus raíces con “The Christophers”, un filme que se estrena en la sección de Presentaciones Especiales del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). La película se realizó completamente al margen de los canales tradicionales de la industria, sin estudio, compañía de ventas ni distribuidor.
Soderbergh describe el enfoque como “a la vieja escuela”, optando por un estreno mundial para evaluar su recepción y buscar posibles intereses. Esta apuesta por el riesgo, según el director, es una constante en su carrera, que comenzó en 1989 con “Sex, Lies, and Videotape”, un éxito independiente que impulsó el cine alternativo estadounidense de los noventa. A lo largo de su trayectoria, Soderbergh ha demostrado versatilidad, combinando éxitos de taquilla como la trilogía de “Ocean’s Eleven” con dramas aclamados por la crítica como “Traffic” y “Erin Brockovich”, por la cual ganó el Oscar a Mejor Director.
Paralelamente a sus proyectos más comerciales, Soderbergh ha explorado la experimentación, utilizando iPhones para filmar (“Unsane”, “High Flying Bird”), fusionando narrativa e interactividad (“Mosaic”) e incluso reeditando sus propias obras. “The Christophers” se enmarca en esta línea de reinvención, presentando un drama ambientado en el mundo del arte londinense. La trama sigue a Julian Sklar (Sir Ian McKellen), un artista de renombre en declive, cuyas obras abandonadas son el foco de un plan ideado por sus hijos (James Corden y Jessica Gunning) y una restauradora (Michaela Coel) para poder heredarlas.
La idea surgió de una conversación entre Soderbergh y el guionista Ed Solomon, concibiendo una historia que, iniciada como un atraco, evoluciona hacia un enfrentamiento entre dos artistas sobre el arte, la mortalidad y el legado. La producción se caracterizó por su rapidez: un guion escrito específicamente para McKellen y Coel, quienes aceptaron el proyecto sin conocer previamente a los realizadores. La financiación llegó de la mano de Michael Schaefer, y el rodaje se completó en tan solo 19 días, con un intenso período de ensayos previos.
Soderbergh, quien edita sus películas bajo el seudónimo de Mary Ann Bernard, enfatiza que en “The Christophers” cada elemento debe justificar su presencia, reflejando la temática de la obra sobre la esencia del arte. El director reflexiona sobre el miedo a la irrelevancia en la carrera de un artista, un tema que considera crucial. Para Solomon, este proyecto representa un retorno a los principios fundamentales de la creación cinematográfica, alejándose del mundo de los grandes estudios. El estreno de “The Christophers” en Toronto marcará una nueva etapa en la carrera de Soderbergh, reafirmando su compromiso con el cine arriesgado y experimental.































