Tras la confirmación del noviazgo entre la estrella del pop Taylor Swift y el jugador de fútbol americano Travis Kelce, las redes sociales se han inundado de especulaciones sobre los detalles de su posible acuerdo prenupcial. La magnitud de las fortunas de ambos, estimada en 1.600 millones de dólares para Swift y 70 millones para Kelce, convierte este asunto en un complejo desafío legal y financiero.
Abogados consultados coinciden en que la pareja deberá documentar minuciosamente cada centavo de sus bienes y deudas. Swift, en particular, enfrenta un proceso engorroso debido a la compleja estructura de su imperio empresarial, con múltiples fuentes de ingresos y subsidiarias. “No me imagino la cantidad de papeleo y profesionales involucrados”, comenta April Zonnis, abogada de derecho familiar, comparando la situación con el divorcio de una multimillonaria cuyos activos son “más allá de la comprensión”.
Otro punto crucial es la jurisdicción que regirá el acuerdo. Nueva York, con su distribución equitativa de bienes maritales, es un candidato, a diferencia de California, que opta por una división 50-50. Sin embargo, Marc Garelick, socio de Garelick Family Law, señala que “no parece haber un gran beneficio para ninguno de los dos en crear un gran patrimonio conyugal, ya que sus patrimonios son ya tan grandes”. La decisión podría depender de las perspectivas individuales de Kelce y Swift sobre la gestión de su patrimonio conjunto.
Respecto a las futuras regalías musicales de Swift, la abogada Zonnis aclara que “cualquier ingreso derivado de su propiedad separada continúa siendo su propiedad separada”. En caso de una eventual separación, se anticipa un reparto donde Swift conservaría sus gatos y Kelce sus pertenencias deportivas, manteniendo cada uno sus fortunas individuales.
La mansión diseñada por Tadao Ando en Malibú, adquirida por Kanye West en 2021 por 57 millones de dólares y posteriormente desmantelada y vendida por 21 millones, ha vuelto al mercado por 34.9 millones. A pesar de las renovaciones realizadas por la firma Belwood Investments, que invirtió 8.5 millones en restaurar servicios básicos, la propiedad aún enfrenta escepticismo, especialmente tras el fracaso de una venta anterior por 30 millones debido a disputas financieras.
Por otra parte, la actriz Blake Lively ha emitido más de 100 citaciones judiciales dirigidas a personalidades mediáticas, como parte de un proceso civil contra el director Justin Baldoni por presunta campaña de desprestigio. La magnitud de estas solicitudes, que exigen acceso a mensajes de texto y registros bancarios, ha generado sorpresa y resistencia entre los citados, quienes alegan intentos de intimidación. Perez Hilton y la YouTuber Kassidy O’Connell son algunos de los que han impugnado las citaciones, argumentando protección de la libertad de prensa y exageración en las demandas.































