La reconocida directora Kathryn Bigelow presentó en Venecia “A House of Dynamite”, su primer filme en ocho años, un thriller político que busca alertar sobre el riesgo inminente de una aniquilación nuclear global. La cineasta, ganadora del Oscar, calificó las armas nucleares como un “tema global” que la motivó a “difundir esa información”.
“Esperando contra toda esperanza, quizás algún día reduzcamos el arsenal nuclear”, declaró Bigelow en la conferencia de prensa, añadiendo que “mientras tanto, realmente vivimos en una casa de dinamita”. La película, que tuvo proyecciones previas con gran acogida, se describe como un tenso thriller político al estilo de “The Hurt Locker” y “Zero Dark Thirty”, combinando urgencia claustrofóbica con un profundo temor geopolítico.
Ambientada principalmente en la Casa Blanca, la trama imagina un escenario terrorífico de un inminente ataque nuclear contra Estados Unidos por parte de un adversario desconocido. Esto obliga a los líderes militares y civiles a tomar decisiones imposibles bajo una presión de tiempo aplastante. Rebecca Ferguson interpreta a la Capitana Olivia Walker, una alta funcionaria de la Casa Blanca encargada de mantener el funcionamiento del gobierno en medio del pánico, mientras que Idris Elba da vida a un asesor de seguridad nacional que debe equilibrar estrategia y moralidad. El elenco se completa con Jared Harris, Tracy Letts, Gabriel Basso, Anthony Ramos, Greta Lee, Moses Ingram y Jason Clarke.
Bigelow expresó su deseo de que la película “inicie una conversación sobre las armas nucleares y la no proliferación”. Noah Oppenheimer, guionista del filme, señaló que “la realidad de nuestro mundo desde el amanecer de la era nuclear” es el punto central, destacando que “nueve países en la Tierra tienen arsenales nucleares que podrían acabar con la civilización humana varias veces”. La película, que forma parte de la selección oficial de Netflix en Venecia, se estrenará a nivel mundial el 24 de octubre.
La directora recordó su infancia, cuando “esconderse debajo del escritorio de la escuela era el protocolo para sobrevivir a una bomba atómica”, y criticó la “normalización colectiva de lo impensable” en la actualidad, cuestionando cómo se puede llamar “defensa” a un resultado que es la “destrucción total”. Bigelow afirmó querer “enfrentar esta paradoja y explorar la locura de un mundo que vive bajo la sombra constante de la aniquilación, pero que rara vez habla de ello.”































