El documental “Kim Novak’s Vertigo”, presentado fuera de concurso en el Festival de Venecia, rinde homenaje a la icónica actriz de la época dorada de Hollywood. El filme, que coincide con el premio a la trayectoria de Novak, se percibe como una carta de amor cinematográfica, aunque cae en la exageración.
Dirigido por Alexandre O. Philippe, conocido por sus trabajos sobre cineastas influyentes, este documental se centra en la perspectiva de la propia Kim Novak. A pesar de la admiración que genera su actuación, especialmente en “Vértigo” (1958), el filme insiste en la idea de que la actriz renunció al estrellato para buscar la autenticidad, una narrativa que resulta escéptica para algunos espectadores. Se echan en falta referencias a posibles presiones de la industria, como la misoginia que valora a las actrices por su belleza juvenil.
El documental utiliza material de archivo para destacar el talento de Novak, mostrando su versatilidad en películas como “Bell Book and Candle” (1958) y “Jeanne Eagels” (1957). Sin embargo, omite trabajos posteriores de interés como “Just a Gigolo” (1978) o “The Mirror Crack’d” (1980), limitando su biografía a aspectos personales y anécdotas, como la celebración de sus hogares y mascotas, en lugar de profundizar en su vida familiar o matrimonios.
La producción se detiene en detalles como la apertura de Novak de su traje icónico de “Vértigo”, diseñado por Edith Head. Si bien algunos pueden encontrar encantador su entusiasmo, el metraje podría haber explorado más a fondo la relevancia del vestuario en la película. “Kim Novak’s Vertigo” ofrece una visión selectiva, dejando vacíos en la trayectoria de una figura compleja y fascinante de Hollywood.































