Dwayne Johnson se luce como un atormentado luchador de MMA en “The Smashing Machine”, la nueva y cruda cinta de Benny Safdie.
La película, estrenada en el Festival de Cine de Venecia, narra la compleja vida de Mark Kerr, un pionero de la UFC que destacaba por su fuerza en el cuadrilátero pero que enfrentaba profundas fragilidades personales fuera de él. Johnson, en una de sus interpretaciones más absorbentes, encarna a este campeón de artes marciales mixtas, cuya trayectoria es un reflejo de altibajos, alejada de los finales triunfalistas típicos del género.
“The Smashing Machine” se distingue por el estilo característico de los hermanos Safdie, con un realismo crudo y melancólico, mezclando actores profesionales con personas reales. La cinta explora las adicciones y luchas internas de sus protagonistas, una constante en la filmografía del director. En este caso, se centra en los primeros años de la UFC, una época donde el deporte aún no era un fenómeno global y las peleas eran más viscerales y menos reguladas.
Ambientada entre 1997 y 2000, la película muestra la brutalidad inherente a las MMA y el peaje que esta cobró en Kerr, interpretado con convicción junto a figuras reales de la UFC como Ryan Bader y Bas Rutten. La relación con su pareja, Dawn (Emily Blunt), añade otra capa de complejidad, mostrando tanto un apoyo incondicional como una fuente de conflicto personal para el luchador.
La cinta se aleja de las narrativas convencionales de superación deportiva para centrarse en la vulnerabilidad humana. “The Smashing Machine” ofrece una mirada introspectiva y a menudo dolorosa a la vida de un atleta, más cercana a “Toro Salvaje” que a “Rocky”, culminando en un final realista que subraya las secuelas emocionales y físicas del deporte.































