Amanda Seyfried se sumergió en el complejo rol de Ann Lee, fundadora de los Shakers, para su nueva película “The Testament of Ann Lee”, presentada en el Festival de Cine de Venecia. La actriz destacó la libertad creativa que le brindó la directora Mona Fastvold, describiendo la experiencia como una oportunidad única para “irse a lo salvaje” artísticamente.
Fastvold explicó en conferencia de prensa que eligió a Seyfried por su capacidad para encarnar tanto la fortaleza como la vulnerabilidad del personaje. “Amanda tiene mucho poder. Es muy fuerte. Es una madre maravillosa. Está un poco loca”, comentó la cineasta, quien coescribió el guion con Brady Corbet. La película, descrita como una “reimaginación especulativa”, explora la vida de Ann Lee, una figura religiosa del siglo XVIII que creía ser la encarnación femenina de Cristo y que lideró a sus seguidores en una búsqueda de utopía comunal y celibato.
La cinta incorpora más de una docena de himnos Shaker, adaptados a “movimientos” coreografiados por Celia Rowlson-Hall. Fastvold aclaró que no se trata de un musical tradicional ni de una biografía convencional, sino de una obra que utiliza la música y el movimiento para explorar la vida de una figura histórica poco conocida. “Es una película con mucha música, mucho movimiento, y trata sobre una figura histórica, pero en realidad no sabemos mucho sobre ella”, señaló la directora.
Seyfried confesó que inicialmente dudó del papel, especialmente por el acento, pero la confianza de Fastvold la impulsó a aceptar el desafío. “Sentí que no tenía ataduras a nada”, afirmó la actriz, quien ha participado en roles exigentes como Cosette en “Les Misérables” y Elizabeth Holmes en “The Dropout”. La actriz también resaltó el ambiente de apoyo y protección que encontró en el set, lo que le permitió explorar las profundidades del personaje. “Me sentí completamente protegida, sostenida y rodeada de artistas amorosos”, añadió.
El proceso de creación de “The Testament of Ann Lee” fue descrito por el compositor Daniel Blumberg, ganador del Oscar, como uno de los proyectos más experimentales y extremos en los que ha trabajado. La película, que tuvo su estreno mundial el lunes, es un tributo al sueño de Ann Lee y al legado de su comunidad, que buscó una forma radical de vida comunal y espiritual.































