La reconocida directora argentina Lucrecia Martel presenta “Nuestra Tierra” (Landmarks), un documental que aborda de manera directa y cruda el robo de tierras y la violencia contra comunidades indígenas en Argentina. La película, estrenada en el Festival de Venecia, se sumerge en un caso de asesinato y injusticia a gran escala, marcando el debut de Martel en el largometraje documental.
El documental, de casi dos horas de duración, no solo narra el asesinato de Javier Chocobar, un líder de la comunidad Chuschagasta, y el posterior juicio en 2018, sino que también ofrece un retrato exhaustivo de siglos de opresión sufridos por esta comunidad del noroeste argentino. A través de testimonios, material de archivo y recreaciones del drama judicial, Martel expone cómo la disputa por tierras se convirtió en un violento enfrentamiento, donde la víctima mortal fue uno de los miembros de la comunidad, mientras otros dos resultaron heridos.
Aunque el término “racismo sistémico” no se menciona explícitamente, la película evidencia claramente un patrón de despojo y discriminación. Los propietarios de las tierras, defendidos por sus abogados, argumentaron legítima defensa, pero la narrativa del documental revela que el disparo fatal fue la culminación de un largo proceso de desposesión de tierras y medios de subsistencia, con la complicidad o aprobación del Estado argentino.
Martel, conocida por explorar las fracturas sociales y raciales de su país en filmes como “Zama” o “La Mujer sin Cabeza”, documenta meticulosamente cómo el robo de tierras se remonta al menos al siglo pasado. Las imágenes aéreas, capturadas con drones por Ernesto De Carvalho, realzan la belleza del paisaje tucumano, contrastando con la precariedad en la que viven los Chuschagasta, reducidos a pequeñas parcelas en medio de vastos territorios que ya no les pertenecen.
“Nuestra Tierra” culmina con el veredicto del juicio, que, según se revela en los créditos finales, representa una amarga victoria para la comunidad Chuschagasta. Este impactante documental extiende uno de los temas centrales de la filmografía de Martel, poniendo de relieve profundas cicatrices sociales en Argentina que aún persisten.































