El aclamado director Olivier Assayas presenta “El Mago del Kremlin”, una ambiciosa crónica cinematográfica que abarca tres décadas de la Rusia postsoviética y el ascenso de Vladimir Putin. La película, protagonizada por Jude Law en un papel central, se estrenó en el Festival de Venecia y explora la compleja transformación del país hacia un régimen capitalista autoritario.
Con una duración de 2 horas y 36 minutos, el filme navega rápidamente desde la caída de la URSS a finales de los 80 hasta la anexión de Crimea en 2014. Assayas utiliza un estilo ágil, saltando entre escenarios en Moscú, Londres y otras capitales, retratando tanto figuras reales como incidentes clave. Sin embargo, la narrativa tiende a volverse densa cuando intenta profundizar en el drama o desarrollar personajes memorables, resultando en momentos expositivos.
El guion, coescrito por Assayas y Emmanuel Carrère, se basa en la novela homónima de Giuliano da Empoli. Aunque la trama se centra en un personaje inspirado en el exasesor de Putin, Vladislav Surkov, renombrado Vadim Baranov y encarnado por Paul Dano, el filme se toma libertades al ficcionalizar a su protagonista. Dano dota al personaje de un carisma cerebral, aunque este se mantiene como una figura enigmática a lo largo de la historia.
La película introduce al espectador a Baranov a través de un encuentro con un profesor estadounidense, interpretado por Jeffrey Wright. La conversación inicial, que incluye referencias literarias como “Nosotros” de Yevgeny Zamyatin, sirve como punto de partida para desentrañar la compleja trama de poder y transformación política.
En resumen, “El Mago del Kremlin” ofrece un retrato ambicioso del poder, aunque sufre de cierta falta de cohesión en su desarrollo dramático. La película invita a la reflexión sobre la historia reciente de Rusia y el fenómeno de su liderazgo.































