El actor Will Smith se encuentra en el centro de una controversia que pone de relieve el creciente poder y las implicaciones del uso de la inteligencia artificial (IA) en la creación de contenido. Un reciente video de su actuación en vivo, que supuestamente incluía a una multitud entusiasta, ha generado debate sobre la autenticidad y la manipulación digital, situando a Smith en una posición irónica dado su historial en los medios visuales.
Hace poco más de un año, en marzo de 2023, un video viral de Smith comiendo espaguetis causó sensación, aunque luego se reveló que era una creación de IA. En ese momento, la tecnología impresionó al público, quienes quedaron maravillados por sus capacidades. Ahora, dos años después, Smith parece estar utilizando esta misma tecnología, presuntamente mediante “upscaling” o mejora de imagen con IA, para amplificar su popularidad en su gira. Este proceso puede hacer que una audiencia parezca más grande o más enérgica de lo que realmente es, alterando la percepción de la realidad.
El video en cuestión muestra a personas supuestamente emocionadas y con pancartas, detalles que los observadores más detallistas notaron como inconsistentes, como manos fusionadas o palabras invertidas. La ironía reside en que Smith, una figura pública cuya imagen ha sido cuidadosamente construida a lo largo de décadas, podría estar recurriendo a métodos artificiales para proyectar una imagen de éxito masivo. Este acto ha sido calificado por algunos como “cringey” (vergonzoso) y “sus” (sospechoso) en el uso de la IA.
Sin embargo, la situación de Smith no es un caso aislado, sino un reflejo de una tendencia creciente. Influencers y estrategas de comunicación ya utilizan técnicas de mejora de IA, aunque de manera más discreta, para optimizar su imagen. Se espera que esta práctica se generalice a medida que las herramientas de IA se vuelvan más sofisticadas y accesibles, haciendo cada vez más difícil distinguir el contenido real del generado o alterado digitalmente. Este momento marca un punto de inflexión donde la IA, antes vista con escepticismo, ahora es una herramienta común.
La principal consecuencia de esta evolución es que el video dejará de ser un medio fiable para verificar la verdad. Si bien la confianza en el texto escrito se erosionó hace tiempo y las imágenes editadas con Photoshop ya sembraron dudas, el video era considerado hasta ahora el último bastión de objetividad. La incapacidad para discernir la autenticidad de los videos tendrá profundas implicaciones en la industria publicitaria, las relaciones públicas y, de manera más preocupante, en la esfera política, donde la desinformación podría volverse incontrolable. No obstante, esto podría revalorizar las fuentes confiables y el periodismo de investigación como garantes de la verdad, obligando a la audiencia a confiar más en el “quién” que en el “qué” se muestra.
El fenómeno, conocido como la “Paradoja de Will Smith”, es particularmente notable porque Smith, quien ha dominado los medios visuales durante 35 años, se encuentra ahora en el centro de una tendencia que podría erosionar fundamentalmente la confianza en las imágenes que consumimos.































