El director Mark Jenkin regresa con “Rose of Nevada”, un drama hipnótico que explora el viaje en el tiempo y las preguntas existenciales.
La película, presentada en la sección Horizontes del Festival de Venecia, se centra en Nick (George MacKay), un pescador de un pueblo costero de Cornualles que lucha contra la pobreza. Su vida da un giro inesperado con la llegada de Liam (Callum Turner), un desconocido sin rumbo. La trama se complica cuando un pequeño bote pesquero, el “Rose of Nevada”, que desapareció en el mar hace 30 años, reaparece misteriosamente, trayendo consigo un pasado que creían enterrado.
Jenkin, conocido por su estilo visual distintivo y narrativas enigmáticas como en “Enys Men” (2022), ofrece en “Rose of Nevada” una estructura más accesible sin sacrificar su sello personal. La cinta combina imágenes evocadoras con una trama que se retuerce sobre sí misma, sumergiendo a los protagonistas en un bucle temporal. Un mensaje críptico en el camarote de Nick y un regreso a un pueblo vibrante en 1993 plantean la duda sobre si podrán escapar de esta realidad alternativa.
George MacKay ofrece una actuación conmovedora como Nick, transmitiendo la angustia de un hombre que lucha por su familia y su deseo de regresar a su presente. Callum Turner interpreta a Liam, un personaje cuyo misterio se desvela gradualmente, mientras que Rosalind Eleazar aporta sutileza al papel de Tina, una madre cuya complicidad en los eventos es incierta. La atmósfera se nutre de elementos sonoros inquietantes y una cinematografía cuidada que, aunque a veces eclipsa la narrativa, crea un tapiz visual impactante.
“Rose of Nevada” es una obra que invita a la reflexión sobre el sacrificio personal, la comunidad y la identidad, dejando al espectador con una sensación de ambigüedad y la constante pregunta sobre el destino de sus personajes.































